“Tres preguntas que todo Director debería responder antes de Enero”

El cierre de año suele confundirse con un ejercicio contable; estados financieros cerrados, presupuestos preliminares, objetivos definidos, así como tener plan de negocios desarrollado lo que  da la sensación de control. Sin embargo, desde la perspectiva de la alta dirección, cerrar un año no es validar cifras, es validar decisiones.

Las organizaciones no entran a enero con problemas nuevos; entran con decisiones no tomadas. Por eso, antes de discutir objetivos, inversiones o crecimiento, hay tres preguntas que todo director general debería responder con claridad.

No para compartir las respuestas… si no para dirigir con ellas.

Pregunta 1. ¿Qué parte del resultado de este año fue consecuencia directa de decisiones… y qué parte fue simple inercia?

Una lectura madura del desempeño comienza reconociendo que no todo resultado es atribuible a la gestión actual. Hay efectos diferidos, condiciones externas y dinámicas de mercado que influyen positiva o negativamente sin intervención directa.

La intención de la  pregunta no es solo conocer si el año fue bueno o malo y en que grado, sino qué decisiones realmente  movieron la aguja.

Distinguir entre resultado dirigido e inercia permite:

  • Identificar capacidades reales de la organización
  • Evitar conclusiones equivocadas sobre desempeño
  • Decidir con mayor precisión qué repetir y qué corregir

Los directores que no hacen esta distinción pueden llegar a sus procesos de planeación del siguiente año sobre supuestos incorrectos, lo que puede generar estrategias bien intencionadas pero mal enfocadas.

Pregunta 2. ¿Dónde se está generando valor estratégico y dónde solo se está consumiendo energía organizacional?

A nivel ejecutivo, el recurso más escaso no solo es el capital o el talento humano es la atención de la organización en lo esencial. hay que  tener en cuenta que “ Cuando todo es prioridad, nada lo es.” hay que identificar que rutinas, acciones,  trabajos y reportes  se realizan sin que tengan un objetivo claro y concreto,  cual es su contribución real  para la empresa; para así  eliminar  aquello que no tiene  aporte  o contribución visible, siendo que tal vez  se realiza por costumbre o porque alguna ocasión  fue necesario e indispensable en la gestión, recordar que 
“Cuando todo el equipo está ocupado, el valor se diluye.”

Esta pregunta obliga a observar y analizar con frialdad:

  • Qué procesos, líneas o iniciativas impactan ventas,  margen o posicionamiento
  • Cuáles solo mantienen a la organización en movimiento sin avanzar en lo fundametal

Una dirección efectiva no se mide por la cantidad de iniciativas en marcha, sino por la claridad del foco estratégico.

Cerrar el año identificando con precisión dónde se crea valor permite iniciar el siguiente ciclo con una organización más ligera, alineada y enfocada en lo que realmente importa.

Pregunta 3. ¿Qué decisión relevante sigo postergando y cuál es el costo real de no tomarla?

Toda organización arrastra decisiones pendientes. Lo que distingue a una dirección efectiva no es la ausencia de dilemas, sino la capacidad de enfrentarlos a tiempo.la posposición  de  los proceso de análisis, reflexión y  toma de decisión, solo aumenta tensión, provoca sentimiento de urgencia, dispersa la atención y los recursos, así que entrarle tan pronto se pueda, dejar el para mañana, abandonar el no priorizar los asuntos  acorde a su importancia y ser crítico con la “parálisis por análisis” que en la alta Dirección de algunas empresas se tiene como una manera evasiva de posponer temas dificiles

Puede tratarse de personas clave, estructuras que ya no funcionan, proyectos que no cumplen su propósito o redefiniciones estratégicas evitadas por comodidad o contexto.

Postergar decisiones no elimina el problema; traslada el costo al futuro, generalmente en el peor momento: cuando el año inicia con presión por resultados.

Cerrar el año con decisiones tomadas o al menos definidas reduce fricción, libera capacidad ejecutiva, da tranquilidad y acelera el arranque del siguiente ciclo.

Cerrar el año es un acto de liderazgo

Un director no cierra el año cuando entrega el reporte final, sino cuando deja a la organización con dirección clara, prioridades definidas y decisiones alineadas.

Sin duda  es vridico que “Los números confirman el pasado, mientras que las decisiones construyen el futuro.

“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo.”
Peter Drucker

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